Publicidad:
Terra
La Coctelera

Borregos en alma

Esos animales que pululan sin ver la realidad, sin detenerse a observarla, son espectros para los que nos dan de comer y nos roban las lanas. Son ajenos a esta circunstancia.¡SALGAMOS DEL REDIL!

Borregos en cuerpo

Observemos el borrego negro. Nos llama inmediantamente la atención obviando el hecho mas importante. Están, todos, despojados incluso de su abrigo. No se quejan, están indiferentes.

NUEVOS MODELOS DE CONVIVENCIA Por Benjamín Montero

La familia nuclear – dos adultos que viven juntos en un hogar con hijos propios o adoptados –, conyugal y monógama ha sido preponderante durante mucho tiempo. Sin embargo, hoy en día, cada vez es más difícil saber a qué nos referimos cuando usamos este término. El núcleo familiar adopta diferentes formas como consecuencia de la proliferación de diversas opciones de convivencia : uniones homosexuales, familias monoparentales, singles, familias reconstruidas, de diseño , exóticas, pseudofamilias sectarias o antifamilias, el fenómeno del “living apart together”, o la que yo me atrevo a denominar como familia nictálope. Todos estos son conceptos asociados a la cultura occidental y relacionados con espacios urbanos , más o menos cosmopolitas, pues ya sabemos que las familias extensas – aquellas que incluyen abuelos, hermanos y sus esposas, hermanas y sus maridos, tías y sobrinos-- continúan siendo las más representativas en los países más pobres y por lo general en las comunidades agrarias.
Los vínculos legales pierden importancia en relación con los nuevos modos de convivencia donde parecen primar en mayor grado el amor , la afinidad y la protección o ampliación de la autonomía personal.
Estos avances no adolecen de ciertos peligros, como la violencia de género, el incremento de la tasa de suicidios entre viudos y solteros o los problemas que pueden surgir a la hora de educar a los hijos.
La gente se casa menos y se divorcia más. Evidentemente, estos dos hechos se relacionan entre sí, siendo el primero un modo de prevención del segundo. A su vez esta circunstancia parece ser el origen inmediato de la alternativa que ofrecen al matrimonio convencional estas nuevas formas de convivencia, pero puede decirse que la madre del cordero está en la creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo que ha contribuido a una de las mayores transformaciones que ha experimentado la estructura familiar tradicional. Aunque ésta sea mayoritaria hay que reconocer que las familias lo son, casadas o no, y que el matrimonio está perdiendo atractivo.

Las tres grandes formas de familias emergentes puede decirse que son :
1.La cohabitación o matrimonio a prueba. Desde que se impusieron los anticonceptivos en los años 60 se posibilitaron las llamadas entonces experiencias prematrimoniales. La cohabitación es una situación que se da cuando una pareja que mantiene relaciones sexuales convive sin estar casada. Hecho que, en la actualidad, se ha extendido de forma generalizada a los estudiantes universitarios y que aún siendo un matrimonio a prueba no necesariamente se formaliza con el casamiento sino que, a veces, se perpetúa en el tiempo incluso con la llegada de hijos (familias postconyugales).

2.La familia reconstruida. La mayoría de las personas desemparejadas—sea por viudedad, divorcio o simple separación—tienden a reconstruir sus nuevas relaciones de pareja, con o sin refrendo institucional, creando situaciones “parentales” muy sui géneris. En el nuevo matrimonio o nueva cohabitación puede que cualquiera de la pareja no aporte hijos, aporte uno o más de ellos (incluso adultos) o que nazcan nuevos. Además, cada miembro de la nueva pareja puede ser soltero, divorciado o viudo. Algunos sociólogos parecen ver en estas situaciones una especie de familia extensa ; otros las hacen llamar familias binucleares. Si hace un siglo, en Gran Bretaña por ejemplo, nueve de cada diez bodas eran primeros matrimonios, hoy el 40% son segundas nupcias.

3.La familia monoparental. Una persona puede tener a su exclusivo cargo a su hijo o hijos como consecuencia de un divorcio o una viudez, aunque también por ser madre soltera. Los hogares monoparentales más comunes son aquellos en los que el progenitor es una mujer, ya que en un 90% las decisiones judiciales toman esa determinación. Además la madre decide normalmente no volverse a casar ni a reconstruir su relación de pareja por la dificultad, entre otras cosas, con que se encuentra para ello. Por el contrario, el hombre viudo o divorciado con hijos a cargo—cosa que se da en casos excepcionales—es más propenso a crear una familia reconstruida.
Por otro lado, la figura del padre ausente electivo, que tuvo su origen en la inmigración del varón tras largos periodos de posguerra como forma de aportar el sustento necesario para la familia, hoy en día se entiende, por los condicionantes laborales, tanto del varón como de la mujer, dándose el caso que a los niños se les ve cuando duermen o los fines de semana. Pero no sólo eso , pues debido al aumento de los casos de divorcio y a la normativa existente sobre el mismo se ha creado la figura del padre ausente obligado.

Al tiempo que aumentan los hogares unipersonales como proyecto de vida transitorio o definitivo, el colectivo homosexual quiere ver reconocida la unión de sus miembros, legalizada o no y con hijos o sin ellos, como otra estructura familiar. Por otro lado, emergen lo que unos llaman familias unipersonales pero que en realidad estamos ante situaciones de ausencia o falta de familia, relatada por Carmen Alborch en su libro Solas : gente que puede tener previa experiencia de pareja ( en tanto que cónyuges o cohabitantes) , ahora ya conclusa o disuelta, pero que prefiere vivir sola antes que mal acompañada. Otra forma de no-familia corresponde a los singles ( solteros de toda la vida) y a las parejas bautizadas como LAT (living apart togheter) que tienen juntos una relación amorosa permanente pero que viven cada uno en su casa.

No podemos obviar ni sospechar lo que se nos puede avecinar con las familias de diseño, es decir aquellas que son posibles gracias a las nuevas técnicas de reproducción asistida, la clonación, las células madre y la ingeniería genética.
El crecimiento del multiculturalismo ha determinado que entre nosotros aniden nuevos núcleos progenitores procedentes de culturas familiares lejanas y ajenas. Familias criollas, indígenas y afroamericanas acentúan un subtipo de familia que podríamos denominar inmigrante o exótica.

Avanzando, y de forma residual, podrían mencionarse la antifamilia y la pseudofamilia. La primera obedece a la existencia de sectas que promueven la vida en comunidad y la desvinculación de sus miembros con respecto a sus verdaderas familias. La segunda , proviene de esas redes juveniles de ocio transgresor y festivo, dedicadas al culto de la santa trinidad orgiástica ( sexo, drogas y rock’n’roll ) que establece un espacio de sociabilidad permisiva donde reina la promiscuidad electiva, así cada cual es libre de emparejarse y desemparejarse como, cuando y con quien quiera.
Yo me atrevería a considerar el no va más en la tipología emergente de familias : la nictálope. Y es que en ciudades de pequeña y mediana población existen parejas que estando casadas, incluso con hijos, el desayuno , el almuerzo y la cena los realizan en casa de sus respectivos padres, condicionados por una concreta actividad laboral y con un fin en el horizonte que no es otro que la búsqueda de un nivel de vida superior, posibilitado por la repercusión de estos gastos en sus familias originarias y que, en consecuencia, usan el hogar común como nido en el que satisfacer sus deseos sexuales a la vez que lecho para el preceptivo descanso nocturno. El que los niños, si los hay, convivan con los abuelos en las horas laborales y a la vez con uno de sus padres en las horas de las comidas, desvirtúa igualmente la estructura de la familia tradicional creando un nuevo modelo de convivencia.

De los peligros que puedan ocasionar estos nuevos modos de convivir destacaría el de la violencia de género, ya que, hasta ahora—según David Blakenhorn—el matrimonio y la paternidad ofrecía en todas las sociedades un medio para canalizar las energías sexuales y agresivas masculinas. Sin este diálogo, unido a la creciente pobreza de la población marginal, es probable que esas energías se manifiesten a través de la criminalidad y la violencia. Y es que la familia se ha convertido es el sitio más peligroso de la sociedad moderna.

El debate sobre los valores familiares está abierto. La familia ¿se derrumba o solamente se diversifica? Si la familia tradicional nunca existió, si los cambios sociales son casi irreversibles, si la mujer no va a volver en masa a una situación doméstica de la que les ha costado tanto librarse, si seis de cada diez matrimonios termina en divorcio antes de los ocho años, si el propio divorcio no siempre refleja la infelicidad… habremos de reconocer que nos encontramos en una encrucijada y, no por ello, hemos de dejar de creer en hallar un equilibrio entre las libertades individuales que todos valoramos en nuestra vida unipersonal y la necesidad de establecer relaciones estables y duraderas con otras personas.

ESTOY PENSANDO...